El último toro

Publicado: febrero 11, 2011 en crónica

Por José Sánchez Rodrigues

 Llegaba tarde a la plaza de toros, en fiestas patrias en Trujillo acostumbran a hacer corridas, recuerdo haber venido cuando era solo un niño. El albero estaba repleto, no había espacio ni para un alfiler.

Me hice espacio y ubiqué donde podía ver casi todo el ruedo, ya eran las 6 de tarde y el espectáculo estaba por cerrarse. Aun faltaba un último de lidia, la multitud embravecida de más sangre comenzó a aplaudir, había salido  “el español” un gran matador.

Minutos después salió “el cuco” un inmenso toro negro de 500 kilos, con buen trapío rodeaba el albero, como paseándose por su casa, se detuvo plantándose frente a su rival, el “el español” si es que tuvo miedo no lo dejó notar, con buen gallardía no se mostró medroso ante tal demonio.

6 y 30 de la tarde y el matador comenzó su faena, con bufa trató de embravecer al toro, este parecía ser sueco y no movía ni la oreja, entonces trató de acercársele, con su capote lo llamaba, y se movió, imparable salió la bestia hacia él. Hizo una verónica majestuosa que fue aplaudida por la afición.

6 y 45, el duelo a muerte se puso intenso. Tras unas chicuelinas el toro quedaba humillado, tras unas revoleras el “el español” ganaba aplausos. Un molinete hizo que el “cuco” doblara las patas dando señal de agotamiento y derrota.

Las luces del albero se encendieron, eran casi las 7 de la noche, y se venía la muerte. El diestro se mostró frente al toro, los dos parecían dos estatuarios, inmóviles. El lugar colaboró con el silencio. El animal tenía varias heridas mortales solo faltaba la estocada final, la fatiga se sentía en él. El matador entendió que era hora. Llamaba a capotazos a la bestia, y con hidalguía, soberbia se mostraba ante el ruedo. El toro hizo un corretón y lo enfrentó, “el español” se había confiado, pero era tarde, ni el molinete que trató de hacer lo salvó de tal envestida que lo arrastró como si fuera una escapulario, toda la afición se puso de pie desconcertada y solo miraba, lo había dejado inconciente, parecía hacerle pagar por todos los puyazos que le dio a él y de sus hermanos. De pronto ingresaron los varilargueros, “el cuco” ya no tenía fuerzas, así que solo le quedó recibir los puyazos en el morrillo. Eran 4 varilargueros contra el “cuco” que con el poco aire que le quedaba dio un bramón y expiró. (Fuentes)

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